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Cómo cambiar un piercing en el ombligo

Cambiar un piercing en el ombligo es un procedimiento sencillo, pero hacerlo mal puede causar algún daño en la piel, comprometer el proceso de curación o provocar una infección desagradable o dolorosa.

Es posible que hayas oído historias de terror sobre piercings en el ombligo que se infectan e inflaman o que la piel se desgarra cuando alguien intenta cambiar su joya por primera vez.

Afortunadamente, ese tipo de complicaciones son fáciles de evitar. Hemos elaborado esta guía fácil de seguir, paso a paso, para cambiar el anillo del ombligo, para que puedas cambiar tu joya original con seguridad y confianza.

Pasos para cambiar un anillo de ombligo

  • Lávate bien las manos con jabón antibacteriano. Siempre que te enfrentes a un piercing, sobre todo si es la primera vez que te lo cambias, tu mayor preocupación será evitar infecciones. Como tus manos pueden ser portadoras de muchas bacterias, no te saltes este paso.
  • Limpia el piercing y la piel circundante con una solución salina. De nuevo, se trata de prevenir la infección. Manteniendo todo limpio, minimizarás la cantidad de bacterias a las que está expuesto tu piercing.
  • Higienice su nueva joya. La limpieza de su joyería del ombligo con regularidad debe ser siempre en la parte delantera de su mente. Un método popular para hacerlo es empapar el anillo del ombligo en alcohol (asegúrese de limpiar el alcohol y dejar que la joya se seque antes de colocarla). Esto puede ser eficaz, pero tenga en cuenta que puede arruinar su joyería que es de acrílico o cuenta con cualquier gema. Si ese es el caso de tu nuevo anillo para el ombligo, utiliza el mismo tipo de jabón antibacteriano que usaste para lavarte las manos.
  • Retira tu joya original. Después de extraer la bola de la misma, debería deslizarse con bastante facilidad. Si no lo hace, puede ser una señal de que el piercing no ha terminado de cicatrizar o ha cicatrizado mal.
  • Desliza tu nuevo anillo de ombligo. Cierra el anillo con una bola o con cualquier otro cierre que tenga, si es que lo tiene (algunos son simplemente curvos y deben asentarse en su sitio sin que nada los sujete).

Riesgos y precauciones

Permitir que la perforación se cure completamente

Nunca te quites o cambies las joyas antes de que el piercing haya cicatrizado por completo. Si lo haces, no sólo puedes tener complicaciones, sino que tu piercing podría cerrarse sin ninguna joya.

Lo último que quieres es estar tan impaciente por cambiar tu joya que acabes necesitando volver a perforar tu ombligo y tener que empezar el proceso de curación (y el tiempo de espera) de nuevo.

Un piercing en el ombligo puede tardar mucho tiempo en curarse. El tiempo que tarde varía de una persona a otra y dependerá de si has seguido las instrucciones de cuidados posteriores.

En general, hay que esperar de tres meses a un año antes de poder cambiar la joya original.

Una buena señal de que ha terminado de cicatrizar es que puedes moverlo con facilidad.

Además, la piel que rodea el piercing debe tener más o menos el mismo aspecto que tenía antes de perforarlo. No debe haber hinchazón ni secreción.

Si te cuesta quitarte las joyas incluso después de que el piercing se haya curado por completo, no intentes forzarlas.

Si lo haces, podrías provocar desgarros e irritaciones, lo que aumentaría el riesgo de infección. En su lugar, acude a tu perforador para que te aconseje.

También puede tener las herramientas (y la habilidad) para quitar un piercing rebelde sin ningún dolor o daño.

Consigue el calibre adecuado

Conseguir el calibre correcto es fundamental. Si tu joya es más gruesa que tu piercing, te será difícil introducirla e incluso puedes causar algún daño en el proceso.

Insertar en la dirección correcta

La mayoría de los anillos para el ombligo deben insertarse desde la parte superior del piercing. Esta es la forma más fácil de hacerlo y hará menos probable que algo salga mal y desarrolles una infección.

Por el contrario, ten en cuenta que algunas joyas están diseñadas para entrar por la parte inferior.

Si quieres estar completamente seguro, pregunta a tu perforador en qué dirección debe introducirse la joya cuando le compres el anillo para el ombligo.

Después de insertar la joya

Una vez que hayas cambiado el anillo del ombligo, sigue revisando el piercing con regularidad para detectar signos de inflamación, enrojecimiento u otros problemas.

Por muy precavido que hayas sido al cambiar la joya, siempre existe el riesgo de que se produzcan complicaciones o infecciones.

Es mejor detectarlo pronto para poder tratarlo antes de que empeore, así que no te pongas la joya y te olvides de ella.

Si el piercing te pica después de cambiar la joya, trátalo con una pomada antibiótica. Los síntomas deberían remitir en uno o dos días. Si no lo hacen, acude a un médico para que lo trate.

Resumen

Cambiar un piercing en el ombligo es fácil y sencillo, pero asegúrate de tomarte tu tiempo y seguir las precauciones para evitar infecciones o desgarros.

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