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Cuándo puedes perforar las orejas de tu bebé

Para algunos, perforar las orejas de su hijo cuando es un bebé es una práctica cultural que tiene un significado espiritual.

Para otros, es una cuestión de hacer que ese paquete de alegría sea más bonito, o que pueda ser más sencillo de tratar a una edad más temprana.

A qué edad los bebés afrontan mejor el acto de los piercings, el proceso de curación y los cuidados posteriores ¿Qué recomiendan los expertos y cómo afecta la anatomía de un bebé al proceso de perforación?

Cuando se puede perforar las orejas de los bebés depende de:

¿De quién es la decisión de perforar?

Para empezar, ¿cuál es la motivación para querer perforar las orejas de tu bebé? Muchos padres y sus hijos se someten a la presión familiar debido a rituales culturales y creencias populares en las culturas latinas, hindúes e islámicas.

Estos ritos provienen de antiguas enseñanzas espirituales e incluso de estudios anatómicos.

Edad

En este contexto, definimos a un bebé como un niño que no es capaz de tomar su propia decisión de someterse a una modificación corporal. Legalmente, no hay una edad fija.

¿Por qué no esperamos a que nuestros hijos puedan tomar su propia decisión? Se argumenta que cuando un niño tiene más de un año, es muy activo.

Tienen pleno uso de sus manos, lo que significa que es probable que toquen y toqueteen la zona, creando un alto riesgo de infecciones.

Te resultará más sencillo mantener limpio el piercing cuanto más pequeños sean. Los bebés de dos años han desarrollado su sistema inmunitario incluso tienen la mayoría de las vacunas y son menos susceptibles a las alergias.

Además, pueden seguir las instrucciones y participar en sus cuidados posteriores.

Los pediatras sugieren que el bebé no se perfore las orejas hasta que haya recibido las vacunas a los seis meses, para prevenir el riesgo de enfermedades de transmisión sanguínea.

Otras creencias son las de esperar hasta que el niño sea lo suficientemente mayor como para realizar los cuidados posteriores por sí mismo, mientras que en ciertas familias la perforación se realiza a las pocas semanas de nacer.

Controversia cultural

En la tradición hindú, el Karnavedha es un rito de paso que se realiza antes de cumplir un año y hasta los cinco, tanto para niños como para niñas.

Se cree que abre los oídos de los bebés para escuchar los sonidos sagrados. Además, los lóbulos de las orejas tienen importantes puntos de acupresión raíces de la acupuntura y se activan la boca, los ojos y los oídos internos al perforar al niño a una edad temprana.

En muchas culturas, es un signo de riqueza, y un adorno temprano puede significar un estatus en la sociedad.

En las culturas occidentales, tal vez la razón principal gira en torno a la estética de hacerse un piercing más que a algo relacionado con los beneficios de la medicina europea de la acupuntura, como la ansiedad.

Antes de hacerse un piercing

Independientemente de la cultura, el estatus quo o la moda de tu hijo, debes asegurarte de que las orejas de tu bebé se perforen en un entorno higiénico. Esto junto con un metal adecuado para ellos y precauciones contra el dolor.

Acude a los profesionales

Es posible que veas muchos salones de piercing cuando pases por la ciudad; infórmate en ellos y comprueba su experiencia con los bebés.

Comprueba la zona y juzga sus prácticas de desinfección. También querrás tener privacidad para tu hijo, y te ayudará a estar tranquila para consolarle si llora esto también puede crear una situación de confianza para tu bebé y el perforador.

Una opción aún mejor para los niños pequeños es acudir a un pediatra o a un dermatólogo. Es más probable que utilicen una aguja, que puede no ser tan rápida como una pistola de piercing, pero es menos brusca para la piel y los tejidos, más rápida de curar y más higiénica.

También es posible encontrar clínicas de perforación para niños en las que pueden hacer dos orejas al mismo tiempo.

Joyas para las orejas de un bebé

Como los bebés aún están desarrollando su sistema inmunológico y tienen sistemas sensibles, elegir joyas de oro puro o plata es su opción más segura de metal.

Elige siempre un pendiente sencillo los aros pueden conllevar el riesgo de desgarro- sin puntas afiladas y lo suficientemente largo como para permitir una pequeña hinchazón.

Razones y riesgos físicos y mentales

Probablemente hayas planteado la idea de hacer un piercing a un bebé a algunos amigos y familiares, que a cambio han recibido gritos de dolor y trauma para el bebé.

Cuanto más joven es un bebé, más rápido se cura, ya que su sistema inmunológico está en alto funcionamiento mientras se está desarrollando, incluyendo la opinión común de que los agujeros se curan mejor.

Aunque los bebés tienen memoria, ésta es limitada, y es menos probable que cualquier impacto de la perforación desarrolle un trauma emocional.

Para contrarrestar estas preocupaciones por el dolor, el simple hecho de coger al bebé en brazos y consolarlo mientras un compañero o amigo utiliza un juguete favorito para mantenerlo distraído, puede suponer una gran diferencia.

Según nuestra experiencia, la mayoría de los niños se alborotan más por estar quietos que por el piercing.

El piercing puede ser un acontecimiento doloroso, pero sólo por un momento. Si a tu hijo no le gusta que le toquen cerca de la cara o sabes que tiene una tolerancia al dolor muy baja o una enfermedad, te aconsejamos que reconsideres el piercing hasta que sea mayor o vuelva a estar sano.

Peligro de asfixia

Una duda importante para el piercing de los bebés es que puede convertirse rápidamente en un peligro de asfixia.

Cualquier perforador profesional tendrá los tacos correctos con un respaldo seguro. Si te preocupa esto, puedes comprobar la seguridad después de hacerte el piercing y realizar comprobaciones periódicas durante los cuidados posteriores.

Si alguna vez crees que se está aflojando, tu perforador te ayudará a cambiarlo por un broche seguro.

Tú y tu bebé

Si optas por perforar las orejas de tu bebé, presta siempre mucha atención a:

  • Higiene y salud de tu bebé antes
  • Esterilización del profesional y de la sala
  • Limpieza y cuidado posterior para el proceso de curación

Según nuestra experiencia, entre los cuatro y los ocho meses es una edad ideal si tu razonamiento se basa en la curación y la comodidad.

Aun así, la decisión no es para tomarla a la ligera, y considera si puedes realizar los cuidados posteriores adecuados para tu hijo.

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